Los Extranjeros

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From: Emerson Abrego
To: Tamen1981@hotmail.com
Subject:
Comentando: "Los Extranjeros"
Date:
Fri 10/19/07 4:49 AM

Respetable Jorge Montoya,

Recientemente, encontré su página web, "Cuscatlán", la cual me pareció muy interesante. Le escribo para comentarle, uno de sus artículos, titulado: "Los Extranjeros".

Déjeme contarle, que soy parte de una generación de salvadoreños, que nació en los albores de la pasada guerra civil. Desde mi adolencencia, me ha interesado conocer, el origen de las desigualdades en El Salvador, que como Usted sabrá, son sumamente evidentes.

No me gusta hablar de "razas", porque es un término científicamente inexacto. Como Usted sabrá, en la actualidad, los biólogos prefieren usar el término "población" y los antropólogos "etnia", por mencionar sólo algunas ramas de la ciencia. No obstante, la gran mayoría de seres humanos, insiste, en clasificarse de acuerdo a las "razas" que se establecieron, a partir de los estudios del científico alemán, Johann Blumenbach: Caucásico, Negroide, etc. En lo personal, considero, que los prejuicios raciales disminuirán, en la medida en que el concepto de "raza", vaya perdiendo fuerza en la mente de las personas. Sin embargo, mientras la gente no termine de tomar conciencia, de que las "razas", son meras construcciones sociales, será necesario seguir considerando el aspecto "racial" dentro de las relaciones humanas.

No se puede negar, que la sociedad salvadoreña, está montada, sobre un armazón heredado de la colonia. Sin embargo, el grado de "homegenización" es tan alto, que las reminiscencias coloniales se van perdiendo con el tiempo, quedando simplemente los prejuicios. No se equivocaba Einstein, cuando afirmaba, que "es más fácil desintegrar un átomo, que un prejuicio". Actualmente, en El Salvador, no se puede hablar de segregación racial, más allá de un sentido figurado, que jamás se podrá comparar, con verdaderos casos de segregación, como los vividos en Sudáfrica -en los años del apartheid- o en el auge de los nacionalismos europeos, a principios del siglo XX.

Antes que nada, es necesario aclarar, que el término "14 familias", tiene un sentido alegórico. Al parecer, fue acuñado por la revista "gringa", Time, en clara alusión a los 14 departamentos de El Salvador. Con ésto, no quiero negar, que en nuestro país, pocas familias se adueñaron de la mayor parte de la tierra cultivable. En su mayoría, estas familias, eran descendientes de familias criollas coloniales, que acumularon grandes porciones de tierra, en el siglo XIX. Después ocurre otro fenómeno importante, que Usted, olvidó mencionar: La inmigración árabe (los "turcos"). Actualmente, los árabes son el grupo "étnico" más influyente de El Salvador.

No comparto con Usted, la idea de que las personas con apellidos "extraños", no son del todo salvadoreños. Me parece, que ese tipo de ideas, sólo sirven para darle fuerza a los viejos prejuicios sociales que existen en el país. Las migraciones han sido el motor de la humanidad. De hecho, algunos investigadores sostienen, que el carácter nómada, ha sido el mayor factor de éxito de la especie humana, frente a otras especias menos afortunadas (léase Homo Sapiens Neardenthalensis). En el fondo, todo somos descendientes de migrantes. Es más, de acuerdo a los ultimos análisis de ADN mitocondrial, todos somos originarios del Africa subsahariana. Ahora bien, que estas personas, que se apellidan, Poma, Eserski, Cristiani, Siman, etcétera; no se sientan salvadoreños, ese es un problema "muy de ellos".

Algunos de los inmigrantes que llegaban a El Salvador, ya sea provenientes de Europa o del Medio Oriente, se hicieron ricos, trabajando. En realidad, era gente mejor educada, que al llegar a un país tan poco desarrollado -como El Salvador- le sabían sacar provecho a sus ventajas. OJO: no estoy diciendo que eran más inteligentes, eso es una falacia. Simplemente, era gente que innovaba. Es muy importante considerar el "tipo" de inmigrante que llega a un determinado país, para poder entender su futuro éxito o fracaso. Por ejemplo, gran parte del éxito de Los Estados Unidos, se debe al tipo de inmigrante que conformó la nación. Sin embargo, muchas de éstas personas, que desembarcaron en El Salvador, han aumentado sus fortunas a costa del Estado. Los gobiernos han legislado y protegido a un grupo de empresarios que se han hecho más ricos a costa de la "cosa pública" Eso es un hecho innegable.

No voy a poner en duda, el grado de "precisión histórica", que tiene su artículo. Se nota que Usted, se ha informado, tal como se lo mencionó en un correo a la Sra. Alcaine. En lo que no estoy de acuerdo, es en la interpretación que Usted le da a la historia. En pleno siglo XXI, Hablar de"disputas raciales" (en El Salvador), es un anacronismo. Además, es interesante su planteamiento de la "guerra civil" como una "sublevación mestiza", pero me parece, que es una visión en extremo simplista, que no corresponde a lo vivido en nuestro país, durante esas décadas. En El Salvador, no hay segregación de tipo racial, sino meramente económica. Si Usted viaja a Chalatenango -especialmente en los poblados más recónditos- se dará cuenta, que ahí reside la mayor cantidad de población con rasgos caucásicos. Por el contrario, las personas "influyentes", cada vez pierden más sus "cotizadas" facciones europeas. Lo que queda es el mito: La gente piensa que tener la piel y los ojos claros, y además, tener un apellido, que no se sea el "típico" patronímico español, es sinónimo de dinero. Insisto, es un prejuicio. Conozco gente con apellidos "raros" (suizo-alemán, por ejemplo), con facciones europeas, y que están quebrados en sus finanzas, y por otro lado, morenitos y chaparros, que están haciendo pequeñas fortunas.

Finalmente, me parece, que no consider como salvadoreños a estas familias, sería un error tan grande, como considerar "ciudadanos de segunda clase" a los judíos en Europa, o los armenios en Turquía... o a los latinoamericanos en Estados Unidos... No importa de donde vengan los racismos, son igual de detestables.
Espero que no tome a mal mi comentario. Simplemente es una opinión más...

Saludos,

Emerson Abrego.

   

From: Jorge Montoya
To:
Emerson Abrego
Subject:
Comentando: "Los Extranjeros"
Date:
Oct 30, 2007 4:15 PM

        Un saludo desde Houston Emerson!
        Gracias por tu comentario y tu crítica tocante al artículo que comparto en CUSCATLÁN.
        Dos permisos: Primeramente quiero pedirte permiso para publicar tu correo en CUSCATLÁN  y luego permiso para vosearte hermano, me siento más cómodo tratar así con un compatriota.
        Por supuesto que no tomé negativamente tu comentario, yo trato de ser un avocado del intercambio de ideas, opiniones... y acepto tu punto de vista como orientador, valedero, y bien planteado; de la misma forma espero consideres esta réplica mía.
        Decís no te gusta la palabra “raza” por que la considerás “científicamente inexacto”, y expones que “etnia y población” son las palabras usadas por la academia. En mi escrito resalto que la palabra “raza” era una palabra que yo raramente escuché durante los 27 años que viví en mi patria, y como a vos, no me agradaba oírla pues consideraba que todos éramos “raza salvadoreña”. Desgraciadamente no sé dónde estás residiendo, pero quizás no vivís en USA, porque yo aquí  descubrí y me enfrento día a día  –yo como miles de compatriotas- con el categórico término raza y el inevitable racismo en toda su magnitud.
        Puedo afirmar que casi he vivido la misma cantidad de años tanto en USA como en El Salvador, esto me ha dado la rara ocasión de hacer ejercicios comparativos en ambas muy diferentes culturas y te puedo certificar que el término “raza” existe vivito y coleando en USA y cada semana es motivo de noticias. La palabra “raza” entre el emigrado es como la palabra “hijueputa” de Leonardo Heredia, puede tener muy diferentes connotaciones, especialmente entre el mexicano, pero entre el hispano en general, raza y racismo están amarrados. Mi escrito intencionalmente va dirigido para mi gente en la diáspora, y para mi gente pobretaria que desde el terruño, principalmente en cibercafés, visita CUSCATLÁN. Yo sé la incomodad de leer palabras incomprensibles, de diccionario, pues considero que lo que para el poco educado es esperanto, para el intelectual y académico es español. Si me paro a la entrada de Metrocentro en San Salvador, o del Almeda Mall en Houston, o en el Brickyard en Chicago y pregunto a cada hispano que llega ¿Disculpe mano, cual es su etnia? me podrían  hasta cachimbiar por bayunco. Pero como lo probaría las Matemáticas de los nombres, el nombre no altera el producto, estoy seguro que no importa que término se use, el producto siempre será el mismo.
        Has puesto el dedo en la llaga, hay una apariencia racial homogenizante en los países latinoamericanos, pareciera que todos somos la misma raza; pero la realidad está latente, dormida, pendiente y, Dios no lo quiera, los despertares podrían ser sangrientos. Este período de latencia en el que duermen las mayorías latinoamericanas es el mayor éxito de las muchas “reminiscencias coloniales” que mencionas. Pero no es sostenible por más tiempo, irónicamente considero que la inevitable transculturación gringa es la principal causante del despertar de las mayorías en Latinoamérica, por eje: Bolivia, Ecuador, Venezuela... etc. Aquí hallamos otro ejemplo del peligro de ser irrestrictos tocante al uso de palabras, pues hoy día la palabra “populista” que los medios tratan de aludir ex-comunistas, realmente significa mestizo, indio, cambujo, o todo aquél  que busca cambiar el desgastado status quo, secuelas de la colonia, mientras que la referencia a “oligarquía venenosa” por el cambujo y el indio, es directa alusión a la élite blanca que tenía, pero hoy, sin prisa pero sin pausa, está perdiendo el poder político en Latinoamérica... pero aún les queda el poder económico, informativo, y religioso... y aún tiene Estados Unidos como último resorte.
        “Actualmente, en El Salvador, no se puede hablar de segregación racial, más allá de un sentido figurado, que jamás se podrá comparar, con verdaderos casos de segregación, como los vividos en Sudáfrica...” ... Pienso que aquí te volves extremista Emerson, y si yo también me vuelvo extremista te diría que nunca en El Salvador vi un indígena de Izalco o Nahuizalco viviendo en la Escalón, o en Santa Elena, o al revés, nunca vi un Guirola, Dueñas, o Regalado, viviendo en la ciudad de Izalco o Nahuizalco. Yo te acepto que debido a su enorme mayoría (95%) hay mestizos viviendo en San Benito, Santa Elena, o Escalón, tanto como en Soyapango, o la Málaga, pero si me vuelvo aún más extremista, quizás hasta terrorista, te diría que nunca lo he visto al revés... ¿has visto algún Murray Meza, DeSola Wright, o Simán Jacir viviendo en la Zacamil o Tutunichapa?... o sea los extremos son negativismos.
        En otro escrito aclaro que yo no considero válida la teoría de “14 familias”, esto es casi poético, y  lo sabía desde que me interesé por la historia nuestra ya hace más de 35 años, incluso proporciono una lista que publicó Roque Dalton en su Monografía de más de 40 familias que dominaban el país... www.cuscatla.com/cuzcatlan12.htm
        Después ocurre otro fenómeno importante, que Usted, olvidó mencionar: La inmigración árabe (los "turcos"). Actualmente, los árabes son el grupo "étnico" más influyente de El Salvador... No lo olvidé, tengo en preparación Los Extranjeros II – La Conexión “Turca”... ¿Cómo olvidar el hecho que hace tres años se dio el fenómeno en El Salvador de tener dos extranjeros
“turcos” como candidatos a Presidente? Los Árabes son influyentes pero desacuerdo sean los “más” influyentes como enfatizas.
        Aceptado y muy de acuerdo: las emigraciones le han dado el empuje al éxito de la especie humana, pero es muy diferente emigrar a un espacio vacío que a un espacio ocupado, o emigrar y ser bien recibido, que llegar y ser rechazado, o perseguido por el color de la piel. El mejor remedio a la segunda opción es hacerse al surco, porque pelear es perder... desde que comenzó mi diáspora, en ciertas circunstancias, yo trato de ser realista y evito darme paja yo mismo, por ejemplo ¿Vos crees que la estrofa del poema de Emma Lazarus, escrita en el mármol de la base de la obra de Bartholdi, que dice “denme sus cansados y pobres, sus masas que claman respirar aire libre, el infeliz desplazado de sus playas, envíen esos... los sin casa, los arrasados, a mí...” fue dirigido para hispanos, asiaticos o negros?... aunque pareciera que el poema habla de un salvadoreño, es pura paja, ese poema de bienvenida a esta nación va dirigido exclusivamente para la raza blanca europea, partiendo de esto yo he aceptado que soy minoría y que si aspiro a metas personales en el medio, algunas veces debo trabajar dos veces más que el anglosajón hace para lograr la misma meta.
         No comparto con Usted, la idea de que las personas con apellidos "extraños", no son del todo salvadoreños... Aquí tergiversas lo que escribí Emerson, o comprendiste mal, si lees cuidadosamente el escrito entenderás lo que digo, pues no he generalizado como inferís lo hice. Mi mejor amigo en la vida, a quien quiero como hermano, tiene apellido “extraño”, como decís. Una amistad de casi 40 años ininterrumpidos con el doctor Andrés Zimmermann, uno de los mejores cirujanos plásticos en El Salvador..., es el mejor ejemplo que te puedo dar que nunca generalicé sobre los apellidos “raros” en El Salvador.
         Finalmente veo que concordamos sobre la base que hay inmigrantes que son ricos gracias a la protección gubernamental y a los gueveyos de los bienes de la nación, pero no sólo ellos, varias familias criollas puras y amestizadas que nos dominaron antes de la llegada de ellos hicieron fortuna robando a la nación, como ejemplo está Tomás el cuto Regalado que se robó las tierras de los ejidos indígenas para su familia y familias afines.
        Es gran placer intercambiar opiniones Emerson, y agradezco tu correo y conceptos tocante a mi escrito Los Extranjeros.
 
Abrazos!
 
Jorge Montoya

Tamen

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