NOÉ LIMA

        Nació en Ahuachapán, noviembre 21 de 1971. Escritor y pintor. Noé Lima es miembro fundador del grupo literario TECPAN (Universidad Doctor José Matías Delgado), y desde 1994 participa en diversos órecitales dentro y fuera del país. Ha participado en más de una docena de exposiciones colectivas en el área de las artes plásticas. Colaboró en la antología del grupo literario con el trabajo “Lugar donde duerme la campana del amor”. Ha publicado en diversos suplementos culturales, fue sub coordinador del suplemento cultural ALTAZOR del diario El Mundo. Finalmente, también, ha publicado su primer libro “Efecto Residual” (Ediciones Mundo Bizarro, Guatemala 2004) y tiene en preparación una segunda obra: "Morbo".

 
EL BELLO SEXO
 
El frío asolador de alas rosa
desempolvando orificios donde el silencio
rompe el eco de las horas
 
el orden se rompe. Se esfumó el tiempo
entre las piernas
el bello sexo de avenidas con cerrojo
de sostén inmaculado para el tacto
de travestí acariciado por las neurosis
por la crisis bancaria de Miami
por la danza tenue de estrellas de látex
 
el orden se rompe. Tres pecados de infancia
reclamando el paraíso
 
El bello seno de menta sin solapa
sin oxígeno en los pezones
con asfixia en la espina dorsal
ahorrando temblores de dólar
con la palabra ROMA
durmiendo en los burdeles
 
el sueño se rompe. El tranvía de la noche
castrando al león del cielo
 
El bello SI NO del político
de traje de seis manos de tierra
de noviembre líquido
de álamo agrio rompiendo el aire
-EL GRAN CABRÓN ROMPIENDO LIRIOS
PARA REMANSARSE SOBRE NUESTROS TESTÍCULOS-
 
El bello sexo tumba removiendo niños
perlados con uñas de granito todos
vegetales verbales: BARRO O MÁRMOL
es igual el ruido de perfiles heridos
cobijados por alguna puta o coronas de cristal
en los balcones
 
el silencio dilata ojos. El eco en la sien
inquieta las arboledas de la luna:
UNA NIÑA UNÁNIME VENDE SU CUERPO
 
 
 
.
BAR I
 
Podemos susurrar nombres en cada gota derramada
alcohol perverso lámpara sumergida
en paredes azules: una línea cruza la vía láctea
adormeciendo los témpanos de la noche
nombre de mármol ebrio:
¿Dónde esconderás trenzas no besadas
escafandras dibujadas en cada sábana
desterrada en algún ardiente verano?
 
Y digo
un trago de vodka me recuerda a Joplin
olvidada en algún hotel: El amor no es un signo
de manos muertas
 
El bar  de alpinistas estrujando mariposas incendiarias
de manchas de voces que no te desean
de gaviotas cavilando sobre el último arrecife
de esclavos sin nombre adivinando su nombre
entre las jaulas
Bryan Jones se embarcó en los cuatro puntos cardinales
divisó las pupilas vacías alzadas en las nubes
posadas en el lomo de un ave de rapiña
flotante cabellera imaginaria ola entre las venas
encontrando una ciudad extinta
donde aún el fuego arde en invierno
 
El bar de dedos hurgando algas entre el humo
de vírgenes tejiendo coronas
aparcándose en un mar de palabras
con el aroma de las mariposas negras:
LAS CABELLERAS GENTILES DESANGRAN
LA NOCHE CON LOS ÁNGELES DE MILTON
 
Un espejismo divide al cielo del infierno
la ciudad se incendia en una arista del recuerdo
y hoy la luz se apaga húmeda en las vértebras
de un cisne inmóvil con el cansancio
de frías calles de un poema vacío
en el corazón de los parques:
¿Dónde los ángeles humedecerán los labios
entre versos agitados con el oro
de una estatua acariciada por la lluvia?
 
Y digo
la ropa se mueve con el movimiento de las olas
y la sombra de las azoteas que hieren a la noche
a Sid con el corazón de algún gato
picoteándole un pezón a la luna.
 
El bar con el miedo bordado
de pequeñas ciudades y recuerdos
con lámparas tuertas en los hombros
con la soledad encinta atravesando muros
con las palabras hartas del ruido del asfalto
atravesándole los sueños a Wallace Stevens
 
Un autobús azul se aparca a las doce de la noche
la sombra de un tigre estulto hace sonar tambores
extintos donde aun el fuego arde en invierno
 
Nuestro corazón hace arder
al ángel de los jardines: El delirio crea aves azules
sólo la luz sobrevive ante el abrazo de los árboles
ante el canto blanco diluido entre las pieles
 
Las manos edifican islas historias
convertidas en celdas en el pecho de las palomas
con el mensaje de que la ciudad húmeda fluye
con el rumor de la muerte entre las manos
 
Y digo
un trago de vodka me recuerda a Joplin
olvidada en algún hotel: El amor no es un signo
de manos muertas.

TESTAMENTO
 
" Tu grito como el mío saben a mermelada, a tierna muerte conyugal. Gritos que se arrastran sobre la nieve, como torturados monjes tibetanos. Ya no seré jamás aquel que escribía poemas a la orilla de los mares, sino sólo ese adusto hombre que ya está harto de parquear el carro, y grita. Y se mira las manos gritantes. Y grita."
Maurice Echeverría
Mudo el muerto
se cansa con el oleaje ese que se quebró de tanto soñar espumas
se cansa y sin embargo se hace costra de herida
se hace suicida
estira las manos del rigor mortis como bostezo
se palpa la carne fría como goteo sangrante
se evapora como palabra tejida de aire
se asfixia y grita
mudo el muerto
se vuelve a ver el oseo silencio como aliento que le queda
para empezar a soñar con la vida
esa llorona plañidera que se hace eco en sus raíces
como alimento ausente en su estomago de calcáreo orificio
reducido espacio donde la sutura suele dialogar con sus espasmos enanos
esparcidos aleteos que se quiebran al unisono en las paredes
blancas como canas de sabio
fusilado
torturado
afiebrado
amputado
cicatrizado
en los huecos impávidos de los hospitales
donde el huésped paga para que su sangre decapite sus quejidos con olor a heparina
mudo el muerto
habla con sus ojos abiertos de galope lluvioso
vidriosos como como los húmedos cuerpos de los amantes
cansados de tanto forcejeo con la carroña
sus ojos avispas remolinos dispersos en la hondonada donde se abandonan las cicatrices
esas que jamás se olvidan aunque su queja amputada resuene
como campana dormida en ese pasadizo interminable
de la noche cada vez mas larga como ola pulverizada de estrella
con su mutismo de ventrílocuo palpitando
como piedra llagada de tanto rodar en los caminos así mira el mudo muerto
con el asombro del beso tibio como despedida de primavera
tibio si
cuando junto al cadáver recién ido el vino se flagelara en el horizonte
tibio si
como la palabra exacta para invocar a la lluvia de alacranes
y al sol canino que muerde inmisericorde la espalda del hijo perdido
tibio si
como ese mordisco de labio de luna diciéndome que la vida se extingue como relámpago equino
pero el grito
ese mudo grito de farol encendido
no se apaga con un verso de luciérnaga revoloteando en esos ojos azules
hasta que caigan mas ángeles en el fondo del vaso
¿ron o vodka abuela?
aligeremos el paso para azotarnos los párpados cansados como vitrinas del mundo.
EL POETA ALIMENTA A ALAS FIERAS
 
El verso se desliza en los night clubs
un enamorado de la muerte esparce pétalos
sobre sombras que se abrazan
un niño escupe oraciones sobre anuncios luminosos:
“LOS POETAS MUEREN COMBATIENDO A LA PRIMAVERA
A LA MADRUGADA DE ACEITUNAS CHORREANDO EN LOS
ESCAPARATES”
un verso atraviesa los hilos telefónicos de la ciudad
el poeta se pierde en Ginebra
con rostro de escolar copulando con Ava Gardner
 
la fiera plateada dilata su perfume de libélula
con la imagen del amor velado en un recuerdo
 
El verso gime una mirada
en el momento en que un revólver sulfúreo
produce el sonido de escamas en las venas
 
en el momento en que el cloroformo
desata animales heridos con rubias
teñidas de neón y ojos de confeti
 
en el momento en que los sueños son lacerados
por algún anuncio de radio
-“las muchachas consumen niebla
por las fosas nasales”
“el brillo de los muertos estará presente
en algún cóctel de un partido político”-
 
El verso hace tibio un siglo
balbucea un discurso de cera escrito con humo
con la insidia del alcohol y la pólvora
un niño nombra un colibrí
con el murmullo del sol petrificando soledades:
“LOS POETAS BEBEN FULGORES DE RAMERAS
CON LA HUMEDAD FAMÉLICA
REVOLOTEANDO EN LA CAMPANA DEL SEXO”
 
El verso cruza azares
duermevela del epitafio del líquido perfume
de las ratas
el lenguaje hecho astilla por la lluvia
cruza el poema racimo de pichones sosegados
por algún salmo alucinado:
 
GIL DE BIEDMA LEE LA FRESCURA DE LA MUERTE
FECHADA EN LA FRENTE ANCHA DE ESTA
AMÉRICA DE AÑIL CON ALGUN SOL INTERMITENTE
CON UN JUEVES DESVIRGANDO AMPUTACIONES.
 
Un verso envenena palabras
se incrusta en la luz de la noche con las fieras
multiplicadas en especies divinas
 
La lengua entra como un rayo en un vientre
una calle susurra botellas
y corbatas divisando horizontes:
UNA FRÍA DAMA ACEPTÓ EL OLVIDO
CON CUARENTA AÑOS FLORECIENDO EL CALOR
DE LAS PUTAS
 
SABIÉNDOME POETA
MIS OJOS ABSUELVEN EL ICONO DISUELTO
SOBRE LAS HOJAS DEL JARDÍN APAGADO EN
ROJO Y HERENCIA PANFLETARIA DE ASMA.

Tamen
 
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Continúa.....AFICIONADOS
SEÑORÍO DE CUZCATLÁN
DALTON - SALARRUÉ - GAVIDIA
PINTORES CUZCLATECOS
CUSCATLÁN  ÍNDICE