Cantemos lo nuestro,
de orígen querido,
de cantos volcánicos,
de alas
con sueños,
de sangre con barro,
de niños risueños,
con chispa y llanuras
a
ganas honestas,
a ola y espuma
a lo tropical y el zumbido
de nuestro Salvador
tan
querido.
Nació en Ilopango, San Salvador, y tiene familia en Joya Grande, en Apulo y Chalatenango. Emigró a USA en 1984 y actualmente reside en Chicago, Illinois. Sus preferidos escritores cuscatlecos son Roque Dalton y Alfredo Espino.
Son tus ojos
agua caída,
aguaceros,
agua erguida,
ojos de orajascas,
invernales
pascuas;
ojos que no paran
y que un día amarán
el llorar de la lluvisna.
¡Ay! santísimo niño de Atoche,
ayúdeme que ayer
no pude dormir
por la noche
pensando
como
la niña Pomponte
se estaba chuluniando
pa´ meterse a la fonte.
¡Ay! que
sueño,
pero niña Pomponte
aste no és la dueña
del monte
o la fonte.
Ni
le da pena.
Hay ver si se empeña
a tener más cuidao
porque de todo y al
cabo
yo soy muy macho
y de impedirme yo no sabo
enjrente una peperecha.
Ay,
diosito,
ayúdeme a dormirme
amensito.
Entre pétalos marchitos
te has destinado
en muslos sin alma te has ahogado,
prensada
en sordos gritos.
El día se enluta
con el humo en que corre tu vida;
la
mía con vos se quema por estar prendida,
pero que les importa a esos hijos de p___.
¡Y
que hay! Mi enojo no los mueve.
Ellos son cosa sin alma;
la cambian por plomo
que despalma,
y vos, no ellos, sos la que muere.
De fulano de tal
son nísperos
de miel y sal,
gran vigil luceros,
rosas
de rosal,
fiel y sinceros
a mi alma en la cual
viven ellos,
y vivo yo
soñando
en el igual,
colgada en su sejal.
Los ojos del tigre
Dos ojos doy libre.
Son pardos y alegre
Mis ojos de
fiebre.
En melenas de negro
Me enredas, me alegro.
Pantera haz logrado
¡Qué
abandone mi prado!
Son negros diamantes
Tus ojos brillantes.
Te siguen
errante
Mis ojos de amante.
Tu muslo, olmo forjado,
Par mi piel de
dorado
En mis sueños ha estado,
Aquí, cerquita a mi lado.
Murmurando mi
sueño,
De poder ser tu dueno,
Me fui con empeno
Y alegre y risueno.
Sabia
que dejaba
Mi tierra de Java.
A ciegas me alejaba
Y a ciegas mas te amaba.
Hoy,
por tierras lejanas,
Oscuras y vanas,
Hasta me crecen las canas,
Pero aún
tengo ganas.
Enamorado me aniego,
Sonando que llego,
Con un poco de miedo
Que
no sera luego.
Pero te juro y te juro
Que este amor no es tan duro.
Y susurro
y susurro
Perdido en tu gran negro-oscuro.
Morena, morenita
el agua tan bonita
jugando, saltando,
a son de ola cantando,
"Acuarela,
acuarela
salta, brinca, vuela."
Soy el viejo mar
con salado paladar
bramando,
reventando,
y yo también cantando,
"Espuma, espuma
pa' tu pecho el mío
ahuma."
Oscura piel de arena,
Ondulado cuerpo de sirena.
Mirame,
yo soy el Mar,
Ya estoy ronco de cantar,
"¡Acuarela! ¡Acurela!
¡Salta!¡Brinca!¡Vuela!"
Salada
tu piel me sabe.
Salada mi lengua suave,
rosando tus negros senos,
perdido
en desenfrenos
de espuma. "Espuma
Pa' tu pecho el mío ahuma".
"Ave-Morena,
morenita
besos, gotas, agua bendita
tu piel corre y la mía, rodando
cantando,
consagrando,
"Acuarela, acuarela
alma de agua vuela."
Tus Senos Susana
los tengo en mis manos
Susana mi hermana,
despierta
susana.
Tu cabeza está a un lado,
tus ojos perdidos.
Susana,
me quiero
ir contigo.
Tu cuerpo quebrado,
tu sangre en bravura
susana, susana
mi
muerte apresura.
Ahora en lo oscuro,
en este hoyo pulcrido
Susana,
me
duermo al olvido.
El frío y lo oscuro no temo
porque me abrazo en tus manos,
pero,
¡hay! Susana, Susana
que molestos gusanos.
Y los que te mataron
¿adónde
escaparon?
Las tumbas vacías
oscuras y frías
el canto de muerte resuenan:
Venganza!
Venganza!
Que su canto acaricia
a mi hermana Susana.
Justicia! Justicia!